Empieza un nuevo año, que nos hace llenarnos de nuevos retos y proyectos. Nos marcamos nuevos hitos, tras unas fechas que nos han llenado a muchas personas de emociones y sentimientos. “Emoción”, palabra cuya definición más concreta viene del latín, “emotio, y que significa, “mover hacia el exterior”.
La emoción es una respuesta rápida e impulsiva que se dispara desde el cerebro, definida como la agitación o perturbación de la mente, un fenómeno complejo y una respuesta del ser humano a lo que está sucediendo en la relación con los demás.
En los días previos a la Navidad, tuve la suerte de aprender más sobre nuestras emociones, compartiendo con un maravilloso grupo de personas, una formación que está resultando un tanto especial, y que me está permitiendo ver muchas cuestiones, donde antes solo veía hábitos. El paso de la Navidad, además, me ha permitido detenerme más lentamente de lo habitual, en ver cuantas emociones salen hacia el exterior y cuanto necesitamos de ellas.
He tenido la oportunidad de compartir la experiencia de las emociones de la felicidad y el placer, con esos amigos de toda la vida, y amigos más recientes que también te llenan el corazón, favorecidos por encuentros propios de estas fechas.
He observado y disfrutado viviendo emociones con mi familia. Mezcla de emociones complejas; tristezas, alegrías, placeres, sorpresas, felicidad, orgullo, esperanza, amor, compasión y gratitud, que ahora las entiendo y las disfruto mucho mejor.
Ha habido días de explosión de emociones como la Noche de Reyes, a caballo entre una “Cabalgata” donde he visto miles de emociones y sueños en los pequeños y no tan pequeños y he pasado rápidamente a otro tipo de emociones al visitar a mi madre en un hospital, donde la mezcla de rabia, tristeza y pena, hacían complejas la condensación de las mismas, en tan pocas horas de diferencia.
La visita de mi amigo Juan Diego a ver a sus abuelos en una residencia, comunicándose con ellos a través de una Tablet y la forma de expresar como ha disfrutado de este encuentro, y cuanto han disfrutado sus abuelos, son una mezcla de, tristeza, alegría y placer, tan bonitas como necesarias, que me ha hecho pararme a ver las emociones de nuestros mayores en estos días.
Las emociones nos aportan información sobre si se están satisfaciendo o no, los objetivos y necesidades de la persona y una emoción vivida de forma intensa en un determinado momento, dejará una huella imborrable en la persona, que hará recordar esa acción toda la vida.
En estos días, que además he estado con muchas personas mayores, he observado con detenimiento, cuantas emociones conocen, cuanto aprendizaje tienen y que pocos objetivos o necesidades necesitan para obtener una intensidad de emociones importantes.
Una emoción nace cuando la realidad es diferente a lo que cada uno había planeado que ocurriría en un determinado momento y he visto en los ojos de nuestros mayores precisamente eso. Sentimientos provocados por un abrazo, por una caricia, por una risa, por un beso o simplemente por estar sentado junto a su amigo, su nieto o su hijo.
Las emociones nos sirven para, defendernos de estímulos enemigos y nos ayudan a buscar los más placenteros, nos mueven a conseguir o evitar lo que es beneficioso y dañino y de eso, una persona mayor, sabe mucho más que yo. Solo buscan emociones placenteras. Las emociones nos hacen buscar la respuesta más adecuada, ayudándonos a encontrar la utilidad más cercana para nuestro bienestar, y he podido observar la cantidad de emociones que tienen acumulada nuestros mayores, cuantos sentimientos han experimentado y tanta sabiduría que debemos recoger de ellos, para que nos ayuden a saber distinguir las buenas de las malas; Mucho que aprender junto a ellos.
Contó Miguel Angel, que incluso las emociones sirven como alerta para activar nuestro sistema cerebral, que nos hacen mantener la curiosidad y el descubrimiento de lo nuevo.
Pues eso, curiosea, descubre y vive emociones junto a tú padre, a tu madre a tus abuelos. Vive y disfruta de ellos. Comparte sentimientos y habla, ríe, piensa, cuida, quiere y sueña con los mayores.
Hazlo por ti, te ayudará a volar.